La historia comenzó con la búsqueda médica para las mujeres que sufrían incontinencia urinaria, pero lentamente fue transformándose en una gimnasia sexual.Los ejercicios de Kegel tomaron su nombre de Arnold Kegel, que durante los años cuarenta investigó una manera para evitar el débil control de las vejigas femeninas.
Así nacieron unos movimientos que se realizan de manera interna, en la vagina, que consisten en controlar ciertas contracciones del músculo pubo coccígeo.
La contracción y relajación de este músculo, con ejercicios que varían la presión y la intensidad, se trasladaron luego a las relaciones íntimas. Así, la mujer descubrió que un ejercicio simple de Kegel puede excitar a su hombre más de lo imaginable.
La reducción o contracción del músculo reduce la circulación sanguínea en la zona. Luego se incrementa el flujo sanguíneo hacia la zona genital, y esto produce un mayor placer en el hombre y logra que la erección se sostenga en el tiempo.
Cómo realizar los ejercicios para los músculos pélvicos
Podés realizar los ejercicios casi en cualquier parte - mientras esté conduciendo su automóvil, en su oficina, viendo televisión - y en cualquier momento - mañana, tarde o noche.
El ejercicio básico consiste en apretar los músculos (como cuando aguantas las ganas de hacer pis) durante 10 segundos, en tres series. Sino, también podés apretar y aflojar 30 veces, haciendo 3 series con un descanso entre medio.
Si sos una gimnasta profesional, o te gusta incursionar en estos temas, acá va una rutina de 10 ejercicios, un tanto mas complejos y mas divertidos!
1. Sentáte en una silla con las manos apoyadas en la pierna. Mantené los pies en paralelo y separados por unos 20 centímetros uno del otro. Contraé los músculos de la vagina como si apretaras algo (¡la imaginación es libre!) dentro de ella. Contá hasta tres y relajá. Cada día, vas aumentando paulatinamente el tiempo de contracción hasta llegar a contar diez.
2. En la misma posición sentada, contraé y relajá los músculos de la vagina rápidamente. Para mantener un ritmo, imaginá que acompañas una respiración acelerada.
3. Échate en la cama y mantené las piernas separadas y arqueadas. Meté un dedo en la vagina e intenta apretarlo lo máximo que puedas. Si no sentís presión, probá con dos dedos. Cuando la musculatura de la vagina esté más rígida, volvé a probar con un solo dedo.
4. Échate en la cama y mantené las piernas separadas y arqueadas. Meté un dedo o dos en la vagina e intentá chuparlos con los músculos vaginales. Contá hasta tres y relajá. Parece imposible pero es un ejercicio muy eficaz.
5. Túmbate en una colchoneta de yoga y dejá los brazos a lo largo del cuerpo y las piernas flexionadas. En esta posición inicial, contraé los glúteos y poco a poco eleva la cadera para acabar apoyándose en los hombros y pies. Volvé despacio a la posición inicial y relajá los glúteos.
6. En la posición inicial anterior, contraé el ano en tres tiempos, sin relajar. Primero una contracción ligera, seguida de una más fuerte y después una contracción anal de gran intensidad. Inmediatamente después contraé la vagina como se estuviera succionando algo. Contá hasta tres y relajá los músculos, primero los de la vagina y después los del ano.
7. De pie y con las piernas un poco flexionadas, poné las manos en la cintura y dejá los pies en paralelo separados por 20 o 30 centímetros. Contraé las partes internas de la vagina y mové tu pelvis hacia adelante y arriba. Contá hasta tres y relajá.
8. En la misma posición de pie, hacé un movimiento continuo y circular, como si jugaras con un aro, solo que en cuatro fases: 1. mové la pelvis hacia arriba y adelante; 2. Mové la cadera hacia la izquierda; 3. Empujá la cola para atrás; 4. Mové la cadera hacia la derecha.
9. De pie, con los brazos relajados a los largo del cuerpo, mantené los pies paralelos y distantes 20 centímetros uno de otro. Contraé las nalgas e intentá unirlas el máximo que puedas. Contá hasta tres y relajá.
10. En la posición anterior, contraé y relajá los músculos de la vagina de manera intensa y acelerada siguiendo el compás de una respiración acelerada.
A estos ejercicios podés sumarle un par de bolas chinas para darle más intensidad.

Puntos que debe recordar
• Los músculos pélvicos débiles suelen causar problemas para controlar el vaciamiento de la vejiga.
• Los ejercicios diarios fortalecen los músculos pélvicos.
• Estos ejercicios a menudo mejoran el control sobre la vejiga.
• Apretá tus músculos pélvicos antes de estornudar, levantar objetos o saltar. Esto puede prevenir la lesión de los músculos pélvicos.
Con todos estos tips, no tenés escusa para disfrutar de tu sexualidad a pleno, y conseguir un megaorgasmo!!!
"Advertencia: Femmelette no asume ninguna responsabilidad por las consecuencias que genere el uso de esta información." Esta información de ninguna manera sustituye una consulta médica formal. Consulte a su médico.
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