martes, 1 de febrero de 2011

Afrodisíacos!



Afrodisíaco: "Sustancia o medicamento que excita o estimula el apetito sexual" Así se define esta mágica y controversial palabra en el diccionario.



Como habrás notado, la palabra afrodisíaco proviene de Afrodita, diosa Griega del amor carnal y el deseo, nacida de la espuma del mar (Aphros) después de que Cronos castrara a su padre arrojando sus genitales al mar. Según la mitología Afrodita era una diosa promiscua, lo que resultó que tuviera hijos de varios de sus amantes. Eros, Priapos y Hermafrodito (figuras que en sí evocan imágenes y sentimientos eróticos) fueron sus tres hijos más conocidos, según la leyenda griega. A la figura de Afrodita se le atribuyó el poder de provocar deseo, así como de otorgar amor, poder, belleza y riqueza. Por lo tanto, no es de sorprender que su nombre se utilice para identificar productos que estimulan o inducen el deseo sexual.

Los afrodisíacos han sido evidenciados en todas las culturas y a través de todos los tiempos. En papiros egipcios del año 2200 A.C. se encuentran las primeras referencias. En el conocido texto hindú, Kamasutra escrito hacia el siglo IV A.C. se hace referencia a alimentos como miel y leche para incrementar el vigor sexual. En la antigua Grecia Aristóteles nombraba la “cantárida”, así como otras sustancias vegetales y animales que generaban reacción en los genitales. La medicina china también otorga facultades afrodisíaca a hierbas como el ginseng y la yohimbina. En diversos textos árabes se hace referencia a los perfumes y fragancias para aumentar el placer sexual (hoy en día se destacan las feromonas).

Y aunque en su búsqueda por encontrar sustancias capaces de aumentar el vigor sexual, el hombre históricamente ha experimentado con hierbas, aceites, perfumes, alcohol, drogas, y hasta restos de animales, la mayoría de los llamados Afrodisíacos han resultado ser alimentos. En la Antigüedad, cuando era mucho más difícil proveerse de víveres, no se tenía un panorama claro de cuáles eran las necesidades alimenticias que había que satisfacer, muchas personas vivían mal nutridas y con una pobre respuesta sexual, algunos alimentos, sólo por ser muy nutritivos fueron catalogados de afrodisíacos.

Por otra parte, existe una tendencia a considerar como afrodisíaco todo alimento novedoso o exótico. Incluso algunos de los alimentos son considerados estimulantes sexuales sólo por su parecido a los genitales humanos. ¡Es cierto!
En la Antigüedad también se consideraban afrodisíacos los alimentos que por su naturaleza representan “la semilla” o “el semen”, como es el caso de los huevos, considerando que estos potenciaban sexualmente a quien los consumiera. Es evidente que muchos afrodisíacos antiguos deben su fama a la magia, la superstición, y básicamente la ignorancia.

Actualmente, el tema de los afrodisíacos sigue siendo fuertemente debatido. La verdad es que las creencias populares aunque no sean científicamente ciertas ni clínicamente comprobadas, igualmente producen efectos por la fuerza y el sostenimiento a lo largo del tiempo. Se entiende que el factor sugestivo juega un papel muy importante. En ese sentido, los afrodisíacos no tienen una incidencia real sobre la sexualidad; sin embargo, si la persona tiene la expectativa de que la tendrá, seguramente así será. A esto se le llama el “efecto placebo”. Por lo tanto el preparar una comida “afrodisíaca” puede lograr el efecto deseado ya que las personas se predisponen positivamente para ello.

Si me preguntan a mí (y a Ricardo Arjona en su canción Me enseñaste), los afrodisíacos más poderosos que existen son la mente y el amor. Es la mente humana la que nos proporciona los resultados esperados ante la ingesta de cualquier alimento que podamos consumir cuando tenemos la convicción de que actuará favorablemente en nuestra relación sexual. Y es el amor lo que nos inspira a descubrir y compartir nuestros sentimientos, sueños, fantasías, cuerpos, placeres y erotismo con otra persona, encendiendo así la llama del deseo de la mejor manera.





Y vos, ¿qué afrodisíacos conoces?